Y aún deben convivir...Cuatro mini equipos. Una discreta porción de cancha auxiliar para cada duelo. Hay que tocar la pelota, en teoría, dos veces máximo, aunque el rival aceche y hagan falta más movimientos. Se busca movilidad, desmarque, control, precisión. Menseguez toca la pelota tres veces. Y Tojo lo alerta.
-Está mal, está mal. La tocaste tres veces.
-No. Dos.
-No. Tres. Y si no te gusta el ejercicio, te podés ir.
Y Menseguez se fue. Abandonó la práctica antes del final. Bufando. Aportando más leña a un fuego interno (interino) que se aviva cada vez más. No hay onda con Tojo. Lo toman como un interino. Literalmente. No lo traga Menseguez. Y no es el único. Son varios los que gritan por lo bajo que les molesta su exceso de trabajos con pelota (y poco ejercicio físico clásico), los que chasquean la lengua por tener que deshacerse de la bijouterie antes de cada práctica y presentarse a cenar afeitaditos al ras en cada concentración. Hay algunos, como Romagnoli, que directamente lo desafiaron en público: el Pipi le puso cara, puteó, y mantuvo su gesto adusto ya sentado en el banco tras ser reemplazado en Independiente. Al rato, declaró que había salido en su mejor momento. Y, post Argentinos, se animó a criticar ante los micrófonos la línea de tres que implementa el interino.
Tampoco le hizo gracia al plantel que Tojo, en su primera semana como DT de Primera, dijera que no veía a los jugadores con la actitud diaria que ameritaba tener el clásico ante Huracán a la vuelta de la esquina. Ni que hiciera pública la consulta del grupo acerca de si era necesario practicar en doble turno, cuando Miguelito planificó trabajar por la mañana y por la noche, en el horario en el que se iba a jugar el partido con Independiente. Al DT, claro, no le gustó que le preguntaran eso...
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