
Hubiera sido más fácil ordenarnos defensivamente”. La frase de Ramón no pertenece a la conferencia de prensa de ayer: la dijo el domingo, con la caída contra Colón todavía tibia, y la catarata de goles fallada como argumento principal de la derrota. Pero, claro, el riojano leyó que en el fondo hubo desajustes, por eso, ayer arrancó la práctica de fútbol con un 3-5-2 que, si bien cuenta con los regresos de Tula y Bottinelli, brindándole mayor confiabilidad al trinomio defensivo, tiene otra cobertura con el medio más nutrido.
De esta forma, con Carmona, Placente y Pereyra en el mitad de campo (en lugar de Chaco Torres, Velázquez y el desgarrado Giménez), a esta altura del certamen ya se puede aseverar que el 3-5-2 es el dibujo preferido cuando el adversario es de los pesados. Salió al campo contra Boca y jugó el puñado de minutos en Vélez. Ojo, avanzado el ensayo, el técnico puso al paraguayo por Placente, volviendo al 3-4-3. Y lo respaldó: “Se está adaptando, el tema es que los tiempos del torneo apremian”. Pero los indicios conducen a que en Quilmes, parece, hay bosquejo cantado.
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