
“El pibe tuvo un gran comportamiento, no hizo declaraciones, trabajó muy bien”.
Cuando, en la última práctica de 2010, Ramón Díaz le anunciaba que no lo llevaría a la pretemporada en Mar del Plata, que no estaba en sus planes, al igual que Rivero, Balsas y Leo López, difícilmente haya imaginado Sebastián Rusculleda el desenlace que se dio esta semana. “No vuelvo atrás en las decisiones que tomo, pero esta vez sí. Me equivoqué, uno también se puede equivocar, ¿no?”, admitió el riojano, para explicar por qué el volante, quien estuvo todo el verano entrenándose junto a los demás borrados en la Ciudad Deportiva, el jueves pasado volvía a practicar bajo sus órdenes e, incluso, el sábado sumaba minutos en el amistoso ante All Boys, jugando para el team suplente, claro.
“El pibe tuvo un gran comportamiento, no hizo declaraciones, y fue un gran profesional. Trabajó e hizo todo lo que tenía que hacer”, se explayó el DT sobre la situación de Ruscu, quien, parece, cumplirá los últimos seis meses de contrato que le quedan en Boedo peleando, a priori, por algún lugar en las listas de concentrados. Para la vuelta atrás de Ramón, asegura el propio entrenador, también incidió la buena referencia que Marcelo Escudero, técnico de la Reserva, le susurró sobre Ruscu. “Nos dio buena información de él, nos contó que trabajó muy duramente. Y entonces le dijimos que vuelva. Uno puede cambiar, ¿no?”, contó el Pelado, quien, de paso, recibió el apoyo de la dirigencia por esta medida. Es que, a principios de la semana pasada, Rusculleda se había asesorado en Futbolistas Argentinos Agremiados por una deuda que San Lorenzo mantenía con él y hasta intimó al club. Pero, tras reunirse con los directivos, rápidamente acordó un plan de pago, y eso cayó bien.
“Yo le explique lo que queremos nosotros del equipo y lo que pretendemos de él. Ahora ya no depende de mí, sino de él”, cerró el tema Ramón, pura buena onda en 2011...
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