
Nosotros teníamos todo arreglado desde el lunes, sólo necesitábamos que se destrabara el tema entre ellos”, le contó a Olé un alto dirigente del club. “Ellos”, en esta historia, eran Boca y Diego Rivero, que desde la semana pasada, cuando se corporizó el canje de préstamos sin cargo y con opción (1.500.000 dólares) de Matías Giménez por el Burrito, tironean porque el volante ex Chaca quería cobrar lo mismo que percibía en el CASLA (arriba de 400.000 verdes anuales). Ayer, cuando desde el entorno del ex Tigre ya hablaban de un plazo tope hasta mañana para cerrar la historia o se caía la movida, hubo acuerdo. En Boedo ya aceleran el papelerío para que Giménez pueda firmar, hacerse la revisión médica esta semana y trabaje cuanto antes con sus nuevos compañeros.
Se había puesto áspera la cosa entre el Ciclón y el Burrito, porque el jugador demoraba la definición de la otra parte del pase. Desde Boedo le achacaban que si el billete era tan importante hubiera tomado el suculento ofrecimiento de Libertad de Paraguay, de casi 100.000 verdes más de lo que cobraba en el Azulgrana. El presidente Carlos Abdo y hasta Ramón Díaz sacudieron a Rivero y a su entorno durante la incertidumbre. Finalmente, desde La Ribera anunciaron ayer el acuerdo alegando que San Lorenzo se hará cargo de la diferencia que existía entre Rivero y Boca. Pero en Boedo niegan cualquier participación en cuanto a los ingresos de Rivero en el próximo año y dicen que fue el nuevo hogar del Burrito quien se estiró. Como sea: final feliz.
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